Gilles Villeneuve "Il Picolo Canadese" - Parte II


Tras la historia de los comienzos de Gilles Villeneuve, os traigo la segunda parte de su historia.  En esta parte de la historia relatamos los años más intensos de su carrera, donde veremos los grandes éxitos, pero también una época dura plagada de intentos por demostrar lo que era capaz de sacar a su Ferrari.

Jody Scheckter y Gilles Villeneuve dos amigos dentro y fuera de la pista

Sería la temporada de 1979, su etapa mas fructífera a nivel de triunfos y resultados. Para esa temporada su compañero de equipo sería Jody Scheckter despues de que Carlos Reutemann fichase por Lotus. A pesar de que la temporada comenzaría de una manera frustrante ya que tendria que abandonar el Gran Premio de Argentina debido a una rotura de motor, ademas del quinto puesto en el Gran Premio de Brasil. Sin embargo  sería la temporada con mas victorias en la Fórmula 1 con tres victorias, las dos primeras serían consecutivos, en los Grandes Premios de Sudáfrica, celebrado en el circuito de Kyalami y la victoria en el Gran Premio de Estados Unidos Oeste celebrado en el circuito de Long Beach en California.

Gilles esperando la salida del GP de Sudáfrica

El resto de la temporada se continuaría con altibajos, pero siempre dando espectáculo en los circuitos del mundo. De todos modos, el espectáculo que Gilles ofrecía a sus seguidores no bajó nunca de nivel, llegando a su máximo exponente en Dijon, compitiendo en las últimas vueltas de la carrera, codo con codo con el Renault de René Arnoux. Gilles jamás cedía, no se rendía, no le tenía miedo a nada hasta el punto de que en Dijón las ruedas  de su Ferrari y del Renault de Arnoux se llegaron a tocaron en varias ocasiones, no cediendo ni un milímetro. 

Gilles luchando codo a codo con Arnoux

El circuito de Dijón era un circuito lleno de rasantes ciegos y curvas largas, pero la exhibición de reflejos y de pilotaje que dio Gilles cautivo a los espectadores que había en el circuito y a los millones de televidentes que vieron sus espectáculos. Algunos de los pilotos pensaban que este tipo de riesgos iban más allá de lo aceptable, Gilles, decían, se había vuelto más bestia que brillantemente rápido, más valiente que talentoso. Gilles respondió muy tranquilo: "Luchábamos por el segundo puesto y era la última vuelta, nadie más estaba involucrado. Nadie salvo nosotros sabía exactamente como estaban nuestros coches. Si alguien tiene algo que decirme, puede decírmelo a la cara...". Hasta el propio Arnoux reconoció posteriormente: "Me ganó, sí, y en Francia, pero no me preocupó en absoluto. Supe que había sido batido por el mejor piloto del mundo”

Gilles Cruzando la linea de meta del Circuito de Dijón

Tras eso llegaría un décimo cuarto puesto en el Gran Premio de Gran Bretaña tras un problema de con gasolina. El séptimo puesto en el Gran Premio de Alemania. Después llegaría un serie de buenos resultados con un segundo puesto en el Gran Premio de Austria, un abandono en el Gran Premio de Holanda celebrado en Zandvoort, que pasaría a la historia por un Gilles Villeneuve que en su desesperada caza de Alan Jones, pincharía una rueda trasera en la vuelta 51, acabando en el exterior de la pista. Pero el incansable y luchador Gilles decidiría que no había dicho su última palabra y a pesar de que tenía que dar la vuelta completa al circuito para cambiar su neumático. Retomo su camino en la pista y comenzó lo que para muchos es la vuelta más loca y salvaje de la historia de la Fórmula 1. Gilles trataba de gobernar su Ferrari a unas velocidades que superaban la lógica, pero Gilles era así no se rendía jamás se dejaba la piel cada vez que se montaba en su Ferrari. Después llegaron los segundos puestos en el Gran Premio de Italia y Canadá para cerrar la temporada con una victoria en el Gran Premio de Estados Unidos Oeste celebrado en el circuito de Watkins Glen de Nueva York por delante de Arnoux. También lograría un cuarto puesto en la carrera de campeones de ese mismo año, una prueba que por otra parte no era puntuable para el campeonato del mundo.



Gilles tratando de controlar su Ferrari en e GP de Holanda de 1979



Esa temporada, Gilles podía haber conquistado el título mundial, pero él jamás atacó, más bien lo contrario, lo consideraba como un amigo y además de que Scheckter era el primer piloto de la Scuderia, lo ayudaría a que ganase el título mundial, que sería el último que lograría Ferrari hasta el año 2000. Villenueve quedaría segundo en el mundial a tan solo unos pocos puntos de Scheckter ganaría el título de ese año pero sería Gilles el que quedaría grabado en la memoria de los tifosi para siempre.


Gilles junto a Jody charlando tranquilamente


A 1979, le siguió un año para olvidar, con un Ferrari 312 T5 que resulto ser un desastre y muy poco competitivo. Probablemente el Ferrari 312 T5 haya sido el peor automóvil construidos por la Scudería Italiana. En la mayoría de las carreras los bólidos rojos se clasificaban en los últimos lugares de la parrilla, y para colmo de males Jody Scheckter ni siquiera pudo clasificarse para el Gran Premio de Canadá.  En una temporada nefasta el mejor puesto logrado por Gilles sería un quinto puesto en el Gran Premio de Mónaco y el Gran Premio de Canadá. A final de temporada Gilles solo sumaría seis puntos y el campeón del año anterior solo lograría dos puntos en toda la temporada, lo que provocaría que anunciase su retiro de la Fórmula 1 para la próxima temporada. 

Villeneuve saliendo del accidente en el Gran Premio de Italia de 1980

Para la temporada siguiente, comenzaría con un nuevo cambio de compañero, Didier Pironi, que un año más tarde se convertiría en el enemigo de Gilles. En 1981 fue escenario de los dos más grandes triunfos de Gilles Villeneuve. Primero, en el GP de Mónaco en la que enterró la idea de que los motores turbo no podían ganar en este tipo de circuitos, cuando supo dominar la potencia de su motor ante el angosto margen de error que ofrece el circuito monegasco. En este Gran Premio Gilles consiguió lo que nadie jamas podría imaginarse conseguiría el segundo puesto en la calificación cuando el joven y talentoso Pironi no había conseguido pasar de la décimo septima posición. Tras eso Gilles conseguiría la victoria en Mónaco que le consagraría todavía mas en el olimpo.

Gilles por las calles de Mónaco en su victoria en 1981

La segunda de las victorias de ese año sería en el Gran Premio de España. La victoria en España se puede considerar más que nada como heroica. Tras una gran salida consiguió  colocarse en tercera posición tras salir séptimo, luego consiguió adelantar por fuera a Carlos Reutemman y después logró tomar la cabeza de carrera gracias a un error de Alan Jones. Tras resistir a Laffite, Watson, Reutemann y De Angelis durante 67 vueltas, lograría una más que merecida y trabajada. Esta victoria desencadeno oleadas de entusiasmo en todos los tifosi, tras la desastrosa temporada anterior. 


Gilles cruzando la meta en el GO de España perseguido por sus rivales

Su espíritu de luchador incansable, sus adelantamientos imposibles cortaban la respiración, su arrojo, su sonrisa cautivadora eran una mezcla explosiva de su alto potencial, que provocó una gran explosión en su  popularidad. La gente enloquecía, sus fans afirmaban tener la "fiebre Villeneuve".Tras más accidentes, y una participación dramática en Canadá cuando corrió media carrera casi sin alerón en lluvia, fue catapultado como el favorito del público al titulo para 1982.




- Un Cordial Saludo
       ID2007

1 comentario:

  1. bien por giles, veo que me habìa perdido la mejor parte de la historia

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